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La vitamina D es una vitamina liposoluble (soluble en grasa) que lleva a cabo numerosas funciones en el organismo. La más conocida es su efecto sobre nuestros huesos, ya que junto con el calcio y otros elementos, ayuda a mantener el sistema óseo en buen estado.

Uno de los motivos que ha llevado al aumento del interés en su estudio es la alta prevalencia, a nivel mundial, de niveles inadecuados de esta vitamina. Más del 80% de la población presenta valores por debajo de lo recomendado, considerándose que los niveles de vitamina D son bajos cuando sus valores son menores a 30ng/ml.

¿Cómo obtenemos la vitamina D?


La vitamina D se puede obtener de 2 formas:

  • Síntesis cutánea: A través de la radiación ultravioleta de la luz solar. Este proceso se ve reducido en determinadas épocas del año (otoño e invierno), si se toma el sol con cremas de protección solar o tras los cristales y cuando hay niveles altos de contaminación atmosférica.
  • Alimentación: Son pocos los alimentos que contienen vitamina D en su composición. Entre ellos se encuentran los pescados azules (salmón, sardina, atún, …) y sus conservas, la yema de huevo, los productos lácteos enteros o enriquecidos con vitamina D y los alimentos fortificados con esta vitamina. No obstante, las encuestas dietéticas realizadas en la población española muestran que la ingesta media de vitamina D, a partir de los alimentos, se encuentra por debajo de las Cantidades Diarias Recomendadas (CDR).

“.. más del 80% de la población presenta valores por debajo de lo recomendado”

Vitamina D: implicación en el estado de salud

A través de las numerosas publicaciones existentes, se ha podido comprobar que la implicación de esta vitamina, sobre nuestro estado de salud, va más allá del sistema óseo. Son muchas las patologías  que  pueden asociarse a una carencia de vitamina D. Entre ellas se encuentran:  alteraciones del sistema nervioso (depresión y esquizofrenia),  del sistema circulatorio (HTA y enfermedades coronarias),  del sistema muscular (dolores y debilidad),  del sistema respiratorio (asma o pitidos al respirar) y enfermedades pancreáticas (diabetes mellitus tipo I).

Otra de las implicaciones de la vitamina D es su efecto sobre el sistema inmunitario. Existen datos epidemiológicos que señalan la existencia de: una correlación entre la deficiencia de vitamina D y un mayor riesgo de infecciones:

  • La molécula activa de la vitamina D, además de promover la síntesis de un péptido antimicrobiano que parece ser importante frente a micobacterias, es capaz de inducir la diferenciación de monocitos a macrófagos, que son la primera línea de defensa inespecífica del organismo.

Analizando la información conocida de los efectos de la vitamina D sobre el sistema inmune, y teniendo en cuenta la situación de epidemia actual, investigadores de la Universidad de Turín han descubierto que la mayor parte de los afectados por COVID-19 presentaban niveles bajos de esta vitamina. Los autores dejan claro que la vitamina D ciertamente, no es una cura, pero sí una herramienta para reducir los factores de riesgo asociados.

“… son muchas las patologías que pueden asociarse a una carencia de vitamina D, entre ellas se encuentran alteraciones del sistema nervioso (depresión y esquizofrenia), del sistema circulatorio (HTA y enfermedades coronarias), del sistema muscular (dolores y debilidad), …”

¿Cómo asegurar niveles adecuados de vitamina D en esta época de confinamiento?

En el momento actual, cuando las autoridades sanitarias nos piden que permanezcamos en nuestras casas, es muy probable que nuestros niveles de vitamina D se encuentren por debajo de los valores de normalidad. Desde NutriCare, planteamos una serie de opciones que pueden ayudarte a asegurar unos niveles adecuados de vitamina D durante estos momentos:

  • En el caso de disponer de terraza, balcón o jardín en tu casa, te proponemos tomar el sol unos 20- 30 minutos al día. Una opción muy buena es aprovechar estos momentos para realizar ejercicio físico.
  • Se deben incluir en nuestra dieta diaria alimentos que contienen vitamina D, entre ellos los fortificados. NutriCare puede ayudarte a conseguir un aporte adecuado de esta vitamina D con la toma de nuestras comidas. Todas ellas contienen, como mínimo 1.7µg por toma, lo que equivale al 34% de la CDR. Sin embargo, algunos de nuestros productos ofrecen un porcentaje mayor de esta vitamina por cada comida. Estos productos son:

El laboratorio que certifica los productos NutriCare sigue trabajando estos días, ofreciendo sus servicios y analizando todos los nuevos lotes de productos que se fabrican. Mediante su certificación podemos asegurar que todos los productos NutriCare cumplen con los controles de calidad en cuanto a microorganismos y composición de macro y micronutrientes se refiere.

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