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La intolerancia a la lactosa es uno de los problemas que, cada vez, sufren más personas. Puede aparecer a cualquier edad y el cambio de dieta es indispensable para evitar los molestos síntomas que causa esta intolerancia alimentaria. Afecta al 34% de la población en España, según indican estudios realizados por ADILAC, la Asociación de Intolerantes a la Lactosa de España.

En este artículo te contamos por qué se produce esta intolerancia, sus causas y sus síntomas.

La leche y su composición nutricional

La leche en su composición contiene proteínas, grasas, hidratos de carbono, minerales y vitaminas. La leche de vaca en particular, la más consumida en España, se compone aproximadamente de 85% de agua, 3,5% de proteínas, 4,5% de hidratos de carbono, 3,3% de grasas, minerales como calcio, magnesio, fósforo y zinc y vitaminas A, D, B1, B12 y B2, variando su composición en función de factores como la raza y el tipo de alimentación de la vaca.

Las proteínas de la leche son fácilmente digeribles y presentan un alto valor biológico, ya que aportan todos los aminoácidos esenciales y en la cantidad necesaria para cubrir los requerimientos de nuestro organismo. Las caseínas constituyen el 80% del total y las proteínas séricas el 20%.

La grasas presentes en la leche de vaca son en un 70% ácidos grasos saturados (AGS), mientras que el 30% restante son ácidos grasos insaturados (AGI). El alto porcentaje de AGS justifica la existencia en el mercado de leches desnatadas, semidesnatadas y las modificadas lipídicamente para que puedan ser consumidas por personas con sobrepeso, colesterol alto u otras alteraciones lipídicas

Entre todos los minerales presentes en la leche, debemos destacar de manera especial el calcio, ya que la leche y los productos lácteos son una de las fuentes más importantes de este mineral, fundamental para la salud ósea.

El hidrato de carbono principal de la leche es la lactosa que, gracias a la enzima lactasa se disocia en el intestino (hidrólisis intestinal) convirtiéndose en glucosa y galactosa (dos azúcares simples). Actúa como fuente de energía y presenta un efecto estimulante sobre la absorción intestinal de calcio y otros elementos minerales. Además, participa en la síntesis de glucolípidos cerebrósidos, esenciales en el desarrollo neurológico temprano. 

Malabsorción e intolerancia a la lactosa 

Como decíamos al inicio de este artículo, el 34% de la población en España sufre intolerancia a la lactosa y, prácticamente, una de cada 3 personas sufre malabsorción de la lactosa. ¿Cuál es la diferencia?

La malabsorción implica que el intestino no procesa ni asimila bien la lactosa, mientras que la intolerancia se caracteriza por la aparición de molestias o síntomas digestivos originados por esta malabsorción.

En una persona que sufre malabsorción de la lactosa, su intestino delgado produce concentraciones bajas de lactasa, la enzima que descompone la lactosa en glucosa y galactosa, no pudiendo digerirla bien. La lactosa que no se digiere llega al colon, donde las bacterias presentes en él la descomponen y crean fluidos y gases. En ocasiones, estos fluidos y gases causan síntomas gastrointestinales como hinchazón, distensión abdominal, dolor o diarrea.

Para detectar la malabsorción o la intolerancia a la lactosa, la prueba más habitual es el test del aliento de hidrógeno. Para ello, si después de ingerir una solución de lactosa la concentración de hidrógeno o metano en aliento se eleva por encima de la cifra basal en 20 ppm (partes por millón) para hidrógeno o 10 ppm para metano, la prueba es POSITIVA e indica que hay malabsorción de la lactosa. 

Distintos grados de intolerancia a la lactosa

intolerantes a la lactosaDebido a las grandes variaciones en la tolerancia individual de las personas, existen distintos grados de intolerancia a la lactosa. 

En personas con malabsorción, se ha observado que ingestas inferiores a 12 gramos de lactosa en una única toma, lo que correspondería a un vaso de leche, suelen ser toleradas sin síntomas e, incluso, pueden tolerarse mayores cantidades si se consumen en porciones pequeñas y repartidas a lo largo del día.

Es importante tener en cuenta que cada tipo de lácteo aporta una cantidad diferente de lactosa, así 250 gramos de leche contienen unos 12 gramos de lactosa y un yogur de 125 gramos contendrá unos 5 gramos de ésta. 

Las personas con intolerancia a la lactosa deben evitar la ingesta de galletas, productos de bollería, sopas o purés que estén elaborados o enriquecidos con leche u otro producto lácteo excepto si estos son sin lactosa. 

¿Qué causa la intolerancia a la lactosa?

Algunos de los factores más habituales causantes de la intolerancia o la malabsorción de la lactosa son los siguientes;

    • Lactasa no persistente. Se produce cuando el intestino delgado produce menos cantidad de lactasa de la requerida. En este caso, los síntomas de la intolerancia a la lactosa empiezan a aparecer en la adolescencia o a principios de la edad adulta. La lactasa no persistente es la causa más común de concentraciones bajas de lactasa.
    • Lesiones en el intestino delgado. Las infecciones, enfermedades u otras afecciones como tratamientos con distintos medicamentos, cirugías o radioterapia pueden provocar que el intestino delgado produzca menos lactasa.
  • Nacimiento prematuro. En estos casos es posible que el intestino delgado no produzca la lactasa suficiente después del nacimiento, aunque esta situación puede revertirse a medida que el bebé va creciendo.
  • Déficit primario adquirido de lactasa, conocido como hipolactasia. Esta afección provoca que el intestino delgado produzca poca o nula cantidad de lactasa desde el nacimiento.

Intolerancia a la lactosa vs. alergia a la leche

Es importante recalcar que la intolerancia a la lactosa y la alergia a la leche son afecciones distintas, originadas por causas diferentes. Mientras que lo que provoca la intolerancia a la lactosa son los problemas para digerir este azúcar por un déficit de lactasa, la causa de la alergia a la leche está relacionada con el sistema inmunitario y su respuesta contra una o más proteínas presentes tanto en la leche como en los productos lácteos.

Leche sin lactosa

bebidas vegetales sin lactosaLa leche sin lactosa es un tipo de leche indicado especialmente para personas con problemas de intolerancia a la lactosa. Consiste en añadir a la leche la enzima responsable de la descomposición de los azúcares en la leche: la lactasa. De esta manera se obtiene un producto en el cuál la glucosa y la galactosa ya están separados y, por lo tanto, no causará ningún problema digestivo incluso en personas con intolerancia. De cualquiera de las variedades obtenidas llama la atención que es más dulce. Curiosamente esto es debido a que los dos azúcares por separado acentúan su sabor natural.

La única diferencia de la leche sin lactosa con respecto a la leche clásica radica en su contenido de lactosa. El resto de nutrientes; proteínas, grasas, vitaminas y minerales, están presentes en la misma proporción. 

Retirar la lactosa de la dieta no es un hecho que deba llevarse a cabo sin prescripción médica. En ocasiones, se tiene una percepción de intolerancia a la lactosa que no se corresponde con una intolerancia real. Siempre que no sea estrictamente necesario, no se recomienda excluir totalmente la lactosa de la dieta, ya que se ha comprobado que su presencia mejora la absorción de calcio, siendo éste esencial para el metabolismo óseo.

Leche de vaca vs. bebidas vegetales

Las bebidas vegetales han experimentado un auge en nuestro país en los últimos tiempos por considerarse más saludables que la leche. Estos productos presentan una menor cantidad de ácidos grasos saturados y su contenido en ácidos grasos insaturados es mayor, pudiendo ser una alternativa para las personas con intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de la leche de vaca. No obstante, la leche de vaca es mejor fuente de calcio, vitamina B12 y proteínas de alto valor biológico. 

NutriCare ayuda a las personas con intolerancia a la lactosa con su gama de productos Sin Lactosa como el Batido sabor Manzana con Canela, los Batidos gama Soja, la Tortilla Francesa, el NutriTé, el ExtraColagen y el Probiótico NutriCare.

Dr. Fermín Plata

Dr. Fermín Plata

Abjunto Departamento Médico NutriCare.

Colegiado: 111104161
Médico Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte.
Master en Medicina y Ciencias aplicadas al deporte. Universidad de Cádiz.
Director Médico del Centro Municipal de Medicina del Deporte del Excmo. Ayuntamiento de Jerez de la Frontera.

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