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La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de la presión sanguínea en las arterias. Se trata del factor de riesgo cardiovascular más prevalente en el mundo y está predominante en el mundo aumentando con la edad.

Aprovechando que hoy, 17 de mayo, se celebra el día mundial de la hipertensión en el que se promueven los esfuerzos para prevenirla, diagnosticarla y controlar la hipertensión arterial, queremos aprovechar para contarte qué factores pueden provocar un incremento de la presión arterial sanguínea y cómo evitarlos.

¿Cómo detectar la hipertensión arterial?

La hipertensión es una enfermedad asintomática pero también fácil de detectar, incluso en casa, mediante el empleo de un tensiómetro. 

En la tabla siguiente se muestra su clasificación en función de los valores de tensión arterial: 

Valores hipertensión

Valero R., García Soriano A. Normas, consejos y clasificaciones sobre hipertensión arterial. Enferm. glob. [Internet]. 2009

Lo primero que debemos conocer es la diferencia entre TAS Y TAD;

  • Tensión Arterial Sistólica (TAS): “fuerza ejercida por la sangre contra la pared arterial cuando el ventrículo se contrae”.
  • Tensión Arterial Diastólica (TAD): “fuerza producida por la sangre contra la pared arterial durante la relajación cardiaca”.

Además de los resultados que se extraigan de la medición con el tensiómetro, algunas de las manifestaciones típicas de la hipertensión pueden ser:

  • Sensación excesiva de calor.
  • Mareos.
  • Fuerte dolor de cabeza.
  • Enrojecimiento de la piel en zonas como las orejas y la nariz.

Problemas derivados de la hipertensión

La hipertensión representa por sí misma una enfermedad, pero también es un factor de riesgo importante para el desarrollo de otras enfermedades como son la cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, enfermedad cerebro vascular (ictus) e insuficiencia renal.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren más personas en el mundo por enfermedades cardiovasculares (ECV) que por cualquier otra causa y la hipertensión es una circunstancia que suele estar presente en el desarrollo de estas patologías.

Estos son algunos de los problemas que puede acarrear la hipertensión:

  • Endurecimiento de las arterias, con el consecuente riesgo de producir un ataque al corazón o un accidente cerebro-vascular.
  • Agrandamiento del corazón, al someter al corazón a un trabajo adicional. Los síntomas más habituales son debilidad y cansancio.
  • Daño renal, si se prolonga la situación, por afectar al riego sanguíneo este órgano.

¿Qué factores causan hipertensión?

Existen diversos factores relacionados con la hipertensión arterial, tales como;

  • Edad. El riesgo de tener una presión arterial demasiado alta aumenta a medida que envejecemos. Hasta los 60-65, la hipertensión es más frecuente en los hombres. Mientras que, en las mujeres, el riesgo es mayor a partir de esta edad.
  • Antecedentes familiares. La presión arterial alta suele ser una enfermedad hereditaria.
  • Ausencia de actividad física. Las personas que tienen un estilo de vida sedentario o no realizan ninguna actividad física, suelen ser más proclives a tener una mayor frecuencia cardíaca. Cuanto mayor es dicha frecuencia, mayor trabajo deberá realizar el corazón y mayor será la fuerza ejercida sobre las arterias.
  • Sobrepeso u obesidad. El exceso de peso conlleva que el organismo necesite más sangre para suministrar oxígeno y nutrientes a las células. Cuanta más sangre fluya a través de los vasos sanguíneos, mayor será la presión arterial.
  • Dieta con alto contenido en sal. La sal está directamente relacionada con la hipertensión. Comer con demasiada sal (sodio) puede provocar que el cuerpo retenga líquidos y aumente la presión arterial.
  • Dieta con insuficiente potasio. El potasio se encarga de equilibrar la cantidad de sodio en las células. Una dieta pobre en potasio, o una pérdida de potasio debido a una deshidratación u otras afecciones, puede provocar que el sodio se acumule en la sangre, y más aún si tenemos en cuenta el factor anterior.
  • Consumo de tabaco y alcohol. Fumar aumenta temporalmente la presión arterial y al mismo tiempo daña las paredes de las arterias por las sustancias químicas que contiene el tabaco. Este estrechamiento puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Algo similar ocurre con el alcohol, cuyo consumo en exceso puede afectar a la presión arterial y dañar el corazón.
  • Estrés. Un elevado nivel de estrés puede provocar un aumento temporal de la presión arterial, hecho que se agrava si tenemos en cuenta los hábitos relacionados con dichas situaciones; comer en exceso, fumar o beber alcohol.
  • Otras enfermedades crónicas. Existen ciertas enfermedades crónicas que pueden ocasionar un aumento en el riesgo de sufrir hipertensión, como puede ser la diabetes, la apnea del sueño o las enfermedades renales.

 

Sobrepeso e hipertensión

El sobrepeso y la obesidad son dos de las principales causas de hipertensión.

La hipertensión es un problema más frecuente en adultos. No obstante, los niños también pueden presentar síntomas. En este caso, la hipertensión suele deberse a problemas en los riñones o en el corazón, pero un estilo de vida inadecuado, con poco ejercicio y malos hábitos alimentarios, también puede contribuir a aumentar la presión arterial en edades tempranas.

¿Cómo se trata la hipertensión?

La prevención y el control de la presión arterial es un desafío importante a nivel global y debe constituir una prioridad de todas las instituciones que se ocupan de la salud de la población.

La adecuada percepción del riesgo que significa padecer hipertensión obliga a tomar medidas de educación y promoción dirigidas a la disminución de la presión arterial media de la población, incidiendo sobre los factores de riesgo asociados a la HTA, comentados en el apartado anterior.

La modificación positiva de los estilos de vida es un pilar fundamental para el control de las cifras elevadas de tensión arterial.  Y, por tanto, es necesario adoptar una dieta sana y, en el caso de que sea necesario, adelgazar de forma saludable.

Dieta para controlar la hipertensión

Un cambio en los hábitos alimenticios puede ser una manera eficaz de controlar la presión arterial, además de disminuir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Será necesario adoptar una dieta equilibrada baja en sal y rica en nutrientes y fibra, que incluya alimentos ricos en potasio, calcio y magnesio. Además, será recomendable seguir las siguientes pautas;

  • Reducir el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, por ser uno de los mayores factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares.
  • Incorporar fuentes de proteína magra a la alimentación, presente en alimentos como la soja, el pescado o el pollo.
  • Limitar la cantidad de alimentos procesados y fritos.
  • Recurrir a cocciones a la parrilla, al horno o al vapor, evitando el empleo de salsas o aderezos ricos en grasa.
  • Aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra soluble como copos de avena, salvado, cereales y arroz integral.

 

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